Adobe y Ladrillo

jueves, junio 01, 2006

Bolivia, Vivienda, La ciudad de El Alto en el debate.

Como parte de las tareas de difusión, el equipo de investigación que trabaja en el marco de la convocatoria El Alto: Por una vida digna, del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia, tuvo el placer de participar en el programa de Claudia Benavente: Más Claro, programa televisivo que se transmite por la señal de canal 18 Católica de Televisión los días miércoles a partir de las 21.00 horas.
El pasado 24 de mayo, el coordinador del equipo, Jaime Durán, fue citado para participar en el mencionado programa televisivo. La exposición tocó puntos importantes relacionados con el tema de investigación: El Acceso a la vivienda y el desarrollo en la ciudad de El Alto. Leer mas...

Bolivia, Vivienda El conocimiento es poder...

Es de conocimiento público que la convocatoria El Alto: Por una vida digna, del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB), llega a su fin. El reloj comienza a marcar la cuenta regresiva. En estos días se está preparando el informe final, el cual contendrá el resultado definitivo en cuanto a las conclusiones y propuestas que los siete equipos de investigación ofrecerán a las autoridades de gobierno y al público en general. Sólo faltan algunos detalles de forma para la presentación. Ir a la nota completa

lunes, abril 24, 2006

Sobre la vivienda en el internet

Aqui unos enlaces interesantes sobre la vivienda.

En Bolivia, visita esta busqueda.

En Africa,visita esta busqueda.

De todos modos, puedes escribirnos a estos correos electronicos si deseas mas informacion sobre nuestra investigacion. Estos son los correos:Jaime, :Karen,:Gustavo.

Pagina en Refaccion

Esta blog entrara en un proceso completo de refaccion en estas 24 horas, le cambiaremos la imagen de bienvenida, el fondo y algunas cosas mas....
Por lo que agradecemos su comprension.

miércoles, abril 19, 2006

EL ROL DEL ESTADO

Se posee una base de datos en función al rol del Estado; sin embargo se presenta una síntesis que permite entender el horizonte de estudio .

Se identifican dos corrientes, los que piensan que los Gobiernos deben otorgar viviendas a todos y los que viendo la imposibilidad de hacerlos, consideran que la carta de derechos humanos es un bonito resumen de buenos deseos imposibles de llevarlos a la práctica. Sobre el primer punto es interesante escuchar a Enrique Ortís (1999): "No se trata de que el Estado tenga que proveer de una casa y dársela en propiedad a uno que la demande, eso es imposible, ni los países socialistas en sus mejores tiempos lo pudieron hacer, aunque lo quisieron. La vivienda es un bien demasiado costoso que implica también el esfuerzo personal, el esfuerzo de los que la necesitan y el Estado tiene la responsabilidad de garantizar a la totalidad de sus miembros, la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas".

Y sobre el segundo, es importante considerar la "racionalidad", en el sentido de Hegel, del planteamiento. Puede ser que ahora la carta no tenga mayor significado, pero al menos, nos proporciona un horizonte al cual pretendemos llegar. Como es bien explicado por Pisarello (2003) los componentes fundamentales del mencionado derecho son la seguridad jurídica de la tenencia, habitabilidad, accesibilidad, localización,   adecuación cultural, disponibilidad de servicios y costos soportables. ¿Qué mejor "visión" que esta para orientarnos a donde queremos llegar como sociedad?

Empero, el como llegar, es el nudo gordiano que impide concretizar tan idílica visión. En efecto, como resalta en los párrafos precedentes se reclama una acción del Estado. Sin embargo, éste en América Latina, en general, y en Bolivia, en particular, ha ido de tumbo en tumbo sin poder encontrar el rumbo adecuado. En su monumental estudio Humberto Solares (1999) da una panorámica de su rol.  

El rol del Estado se ha adecuado a la coyuntura económica. De hecho, un patrón que guía su intervención ha sido la fase del ciclo: Cuando aparecen las recesiones se reclama una mayor acción pública. Tal como señala Pablo Ramos (1983) casi nunca el sector público ha tenido la capacidad de prevenir, su accionar casi siempre ha sido reactivo.

En cuanto a políticas públicas para la vivienda. Primero, debe abordarse de manera integral porque la cuestión de la vivienda implica no solo aspectos económicos. Segundo, el acceso a la tierra es importante, pero que no se trata simplemente de establecer regulaciones duras es vital poner atención en la forma en que es implantan para no generar una mayor informalidad. Tercero, las soluciones habitacionales "de grupo" no funcionan. Las experiencias del siglo pasado en nuestro país muestran que la "tugurización" está a la vuelta de la esquina por este camino. Cuarto, no es suficiente con contar con un plan de ordenamiento urbano, hay que saber cómo aplicarlo, especialmente porque en economías de mercado no se puede obligar a la gente a seguir el plan. Quinto, la autoconstrucción contiene elementos muy importantes, sin embargo, no basta con asumirla como Estado, porque se encuentra fácilmente cerca de dejar todo en "manos de los pobres"; la acción del Estado debe tener su propia personalidad.

 

(Articulo redactado por el Equipo de Investigación No. 12)

LA CUESTIÓN DE LA VIVIENDA PRODUCTIVA

Para poder entender mejor el concepto de desarrollo se recurre a fuentes bibliográficas que permiten delinear mejor el horizonte de estudio.

La vivienda productiva está muy ligada a la microempresa, por tanto ambos elementos corresponden a lo que comúnmente se conoce como "economía informal". De esta manera, hablar del lugar de la "casa – taller" en el desarrollo, es hablar de la microempresa desde el punto de vista geográfico. En el sentido de Paul Krugman (1992) quien define a la geografía económica como la "localización de la producción en el espacio' es decir, la rama de la economía que se preocupa de dónde ocurren las cosas". O sea este punto de vista nos lleva a indagar las razones por las que las actividades económicas en la ciudad alteña se ubican donde lo hacen y si esta es funcional al crecimiento de la urbe.

Para abordar esta cuestión es útil el enfoque de los "distritos industriales". Este modelo brinda un marco conceptual de análisis de la problemática de las pequeñas y medianas empresas sumamente completo, complejo y pluridisciplinario ya que no enfoca el estudio de la empresa como unidad descontextualizada de su ámbito local de actuación ni de su contexto histórico, político, social, cultural y territorial (Poma,   2000). El enfoque permite el análisis de la empresa en sus relaciones internas y externas con el ambiente (Rullani, E. 1995 y 2000).

En este sentido, para El Alto, quizá el mejor estudio al respecto es el elaborado por George Gray Molina (2005) quién intenta ubicar las articulaciones que pueden insertar a las microempresas alteñas en los circuitos internacionales, de manera que puedan ampliarse y generar mayores niveles de excedente. Sin embargo, dado que el estudio enfoca el desarrollo del país y no es especifico para esta urbe, existen una serie de vacíos de orden empírico, como también conceptual, puesto que el abordaje desde la geografía económica se muestra más consistente. En tanto, obliga a ubicar los encadenamientos hacia delante y atrás (en el sentido de Myrdal) en un determinado espacio.

Originariamente los distritos surgen en la literatura económica a partir de los aportes de Marshall en el siglo XIX (Becattini, 1990). En la actualidad se los identifica como un sistema integrado de interdependencias sociales, institucionales y empresariales a escala local, formado por una multiplicidad de actores entre los que se destaca una densa conexión entre las firmas y las instituciones locales. Por lo que es mucho más que una simple aglomeración de firmas en un sector o un área geográfica determinada.

Por tanto, ubicar el uso productivo de la vivienda para el desarrollo fuerza a poner el análisis desde el punto de vista de las articulaciones que promueve en la trama productiva. Para ello es útil enfocarla desde las categorías desarrolladas por Krugman (1992) quién reactualizando el enfoque marshalliano propone tres ópticas: a) El mercado de trabajo, b) Los mercados de aprovisionamiento y distribución y c) la osmosis tecnológica.

Sobre el primer punto la cuestión es tremendamente importante puesto que no solo interesa saber como la distribución de viviendas productivas en el espacio geográfico alteño es determinada por la disposición de mano de obra con características definidas, sino que también lleva a analizar los cambios en las relaciones de producción como producto de la coexistencia de un mismo espacio para vivir y trabajar. Aspecto que es inicialmente demarcado por un interesante estudio de Wanderley (2003).

Lo propio ocurre con los mercados de aprovisionamiento y distribución, que si bien son analizados por Rossell y Rojas (2000) no lo son desde una perspectiva geográfica que permita ubicar la posición de los mismos y las articulaciones que puedan generarse. Finalmente, en cuanto a la cuestión tecnológica no se han ubicado estudios que puedan dar cuenta sobre este problema, aunque esto escapa a los propósitos de la investigación, seria importante evaluarla en algún momento ya que en esencia por la literatura revisada respecto a la experiencia italiana se coincide que este es elemento fundamental que explica porque la misma fue exitosa (1).

 

Notas.-

(1)   Para mayor detalle ver Amin (1996) y Ferraro (1998).

 

(Articulo redactado por el Equipo de Investigación No. 12)

¿QUÉ ENTENDEMOS POR DESARROLLO?

Para poder entender mejor el concepto de desarrollo se recurre a fuentes bibliográficas que permiten delinear mejor el horizonte de estudio.

Desde cierto punto de vista la relación entre vivienda y desarrollo puede conceptualizarse como la obtención de la ciudadanía. Esto es, que por un lado la vivienda es un fin en si mismo, lo cual quiere decir que como uno vive define si uno es ciudadano o no, pero, más propiamente es necesario definirlo como el acceso y uso de la vivienda permite el despliegue de las libertades que gozan los individuos, en cuanto al tema que ocupa a esta investigación pueden definirse dichas libertades alrededor de dos conceptos fundamentales: "'el acceso' es el acceso a la ciudad, lo cual también – en un sentido más estricto – constituye el acceso a la economía urbana". (Wagner, 2004: 17). Es decir interesa definir como las diversas formas de acceso a la vivienda, y los usos que se le da, contribuyen, o no, al alcance de la libertad de acceder a la ciudad y más propiamente a la economía urbana.

Con todo es importante aclarar porque se elige este camino y no otro. Como se sabe la historia del concepto de desarrollo es larga y pedregosa, de hecho, partió sobre la base de identificar el mismo con la noción de acumulación.

            En esencia se consideraba que el problema del desarrollo era el problema de la acumulación (Marx, 1864). Esta tesis pese a fervorosos intentos neoclásicos y sociológicos hasta ahora no ha sido plenamente rebatida. La razón se encuentra no tanto en la fortaleza teórica del planteamiento sino en la fuerza de los hechos. Las nuestras son sociedades donde "todo" es mercancía. Por tanto, todo se compra y vende. Se produce para vender y obtener una ganancia, pero más importante que esto es que la acumulación es el único camino para lograr tal loca carrera. La inversión nace del excedente que se logra porque el valor de las mercancías supera con creces al costo de producirlas. Y esto es así por el incremento de la productividad que conlleva una reducción de precios. Por tal motivo es posible entender a la riqueza  de las naciones como la acumulación de mercancías que en definitiva permiten "vivir mejor" a la población. Aunque el proceso no está exento de contradicciones, caso contrario no existiría la pobreza, esta fue una de las mejores formas de encarar la cuestión del desarrollo.

Paradójicamente fue un neoliberal quién rescato este abordaje en cuanto a la vivienda y el desarrollo: Hernando de Soto (2002). Aunque sus conclusiones le valieron miles de críticas: Plantea que el problema esencial son los derechos de propiedad. Es su forma de entender al capital la interesante, pues propone que una casa es un activo "muerto" en tanto no este inserta en un circuito de producción y reproducción del valor, para traducirlo a la jerga marxista, que después haya perdido el rumbo y se haya desbarrancado en las arenas de la propiedad es harina de otro costal.

Sin embargo, con el tiempo se descubrió que la "economía" era evidentemente lo necesario, pero no lo suficiente. Y que de hecho, habían muchos más elementos que se interrelacionaban. Esto fue claramente identificado por los estudiosos de la escuela del sub – desarrollo, resumidos en un clásico(1) de Sunkel y Paz.

Con todo, el tiempo paso, las realidades cambiaron y las respuestas variaron a preguntas que parecían plantearse siempre de la misma manera. No es intención de este trabajo presentar un resumen del espinoso debate (2) que permitió entender mejor la cuestión. Para los propósitos de la investigación es mejor pararse sobre los hombros de un gigante: Amartya Sen. Quién concibe al desarrollo como "aquel proceso por medio del cual se expanden las libertades de que disfrutan los individuos" (Sen, 1998). Es decir, llama la atención sobre la capacidad de poder decidir de los individuos. Aplicado a la vivienda Sen diría que son libres los ciudadanos que pueden elegir el como y el donde construir, y no lo son quienes no pueden hacerlo. Por tal motivo, como se indico al inicio se trata de ver como la vivienda articula o desarticula la expansión de las libertades. Además este enfoque tiene la ventaja de poder usarse en cuestiones micro como el propio autor destaca.

 

Notas.-

(1)    "Teoría del desarrollo y el sub – desarrollo" de Oswaldo Sunkel y Pedro Paz-

(2)    Un excelente resumen crítico se presenta en Sen (1997).

 

(Articulo elaborado por el Equipo de Investigación No. 12)

 

 

EL ACCESO A LA VIVIENDA Y EL DESARROLLO LEÍDO DESDE DIVERSAS ÓPTICAS

De forma general se sintetiza aquellos conceptos teóricos que permiten delimitar el   objeto de estudio.

La forma más extendida de acceso a la vivienda en la ciudad de El Alto es la "autoconstrucción". Que tal como señala Romero (s/f) no necesariamente implica que la gente "construya" la vivienda entera. En todo caso hace referencia al "control" como elemento esencial, es decir la gente decide el que, como y cuando construir.

Ha llegado a ser lugar común considerar que si una persona tiene una casa automáticamente ya tiene un mayor bienestar y por ende ya es más desarrollada. De hecho, es increíble como "neoliberales" y "críticos del sistema" han llegado   a un consenso sobre el papel de la "autoconstrucción". Aunque debe reconocerse que tal camino no ha estado exento de contradicciones. Hace más de una década un conocido organismo internacional declaraba: "No cabe duda que se ha logrado mucho en distintas ciudades con la adopción de nuevos criterios y la realización de inversiones orientadas específicamente a mejorar el suministro de vivienda e infraestructura en las zonas urbanas" (Banco Mundial, 1991: 95). Estableciendo que lo importante consistía en proveer de "casas" a la gente, porque existía un alto déficit habitacional.

Sin embargo, con Nahoum (2000:81) podemos criticar a uno de los adalides de este enfoque, Hernando de Soto (2001) cuya tesis "era precisamente que, ante las dificultades económicas que atravesaban los Estados, la propia población debía tomar en sus manos la solución de los problemas sociales, actuando aquellos solamente en un rol facilitador

La idea de que con la urbanización se alcanza el desarrollo es extraída del proceso presentado en las metrópolis de los países desarrollados, pero quedó roto cuando se evidenció que los procesos de urbanización en países como los latinoamericanos generan nuevos problemas y agravan otros ya existentes. Esto aunque eventualmente los recién llegados a la ciudad tuviesen mejores condiciones económicas que las poseídas en su terruño (Vinuesa, 1991). El desarrollo de amplios cinturones de pobreza en todas las ciudades latinoamericanas demuestra que no siempre una mayor urbanización está ligada a un mayor progreso (Solares, 1999). De hecho, este criterio fue abandonado cuando se evidenció que la "cuestión urbana" mantenía dentro de sí contradicciones intrínsecas.

El financiamiento de la vivienda, es una cuestión referida a las políticas públicas y tal como destaca Nahoum (2000) no sólo debe considerarse al "dinero" como mecanismo de obtención de recursos. Él llama más bien la atención "sobre el milagro de construir casas sin dinero" en este punto juegan un papel importante por un lado, el hecho de que el aporte de mano de obra sin costo es una forma de obtener recursos y por otro "jugar con el tiempo" esto es que no es necesario construir las casas de una sola vez, sino en forma "progresiva" lo cual hace que se abaraten los costos. Desde esta perspectiva los procesos de urbanización en América Latina han hecho que acceder a la vivienda tenga efectos perversos, renunciamientos, así las familias de bajos ingresos se ven obligadas a renunciar a componentes fundamentales para el desarrollo. (Bazant, 2003) lo que demuestra fehacientemente que la urbanización y la obtención de vivienda, no necesariamente significa mejores condiciones de vida y desarrollo.

 

(Articulo redactado por el Equipo de Investigación No. 12)

La Mala Costumbre de Quitarse el Pan de La Boca

por Gustavo Rodriguez Caceres
Que contar con vivienda es un elemento fundamental para mejorar la calidad de vida y por ende lograr el desarrollo, parece ser un asunto tan evidente para todos que no necesita argumentación a favor, ni tampoco demostración alguna. Aquí subyace la noción de que contar con un activo, cualquiera sea este y con mayor razón si es una vivienda o terreno, de por sí ya sienta las bases para un progreso futuro. En nuestro criterio la cuestión no es tan obvia como aparenta. En la abstracta teoría dicho concepto puede ser correcto, pero a medida que uno va acercándose a la realidad, como acontece con toda abstracción, va perdiendo contundencia.  

Para nadie es desconocido que vivimos en una sociedad escindida en clases sociales, en ese marco, un paseo por la ciudad de El Alto puede demostrar que el activo/vivienda tiene diferentes efectos, dependiendo de quien la posea sea una familia adinerada o empobrecida. En los sectores enriquecidos la vivienda, más allá de mejorar sus condiciones de vida, puede ser un elemento de ostentación, un lujo; es posible que en las clases medias la vivienda sea un apoyo para mejorar su vida; pero con seguridad que en los sectores empobrecidos, que son la mayoría de una sociedad como la nuestra, la vivienda no cumple ese rol.

La razón está en que las familias pobres no cuentan con un excedente, aunque sea mínimo, que les permita ir ahorrando o aportando para hacerse de una vivienda. Sin embargo, tómese en cuenta la siguiente información: en el artículo Mejoramiento Habitacional en la Ciudad de El Alto, Melendez y Quezada sostienen que "el 85% del parque habitacional en la ciudad de El Alto es autoproducido", de la misma manera en el estudio Impactos Macro y Microeconómicos de la Producción Social de Vivienda se presenta datos  que muestran que más del 75% del parque habitacional en las principales ciudades latinoamericanas también ha sido autoproducido, en ambos casos por los sectores más empobrecidos. Es decir, los pobres consiguen un terreno y van construyendo paso a paso su morada y la ciudad.

            Inmediatamente surge la pregunta: ¿Con qué recursos?   Con los que logran acumular luego de renunciar a educación, salud, alimentación. Cómo dice el dicho popular "quitándose un pan de la boca".  Para decirlo en el lenguaje de los economistas, optar por una vivienda tiene, en nuestro criterio, un costo de oportunidad muy elevado. La existencia de un sistema de crédito no es óbice a nuestra afirmación, no sólo porque los créditos tienen que ser reembolsados tarde o temprano, sino porque los pobres de verdad están fuera del sistema financiero formal e incluso del creado por algunas ONG con tal objetivo.

Si para la mayoría de la población conseguir una vivienda implica renunciar a componentes sustanciales para el desarrollo, no debería extrañar la situación de pobreza en la que se encuentran los alteños y latinoamericanos. Sin necesidad de entrar a debatir que entendemos por desarrollo, indiscutiblemente, la sinergia que puede generar una alimentación adecuada, un estado saludable y una educación de calidad, además de significativa es fundamental para mejorar la calidad de vida; específicamente y desde la perspectiva urbana, es esencial para ejercer la ciudadanía e introducirse a la economía urbana.

La cuestión es más grave aún, si para el análisis tomamos en cuenta la investigación presentada en el libro Viviendas Progresivas, un estudio hecho para ciudad de México, pero cuyos resultados son perfectamente aplicables a las ciudades latinoamericanas y a El Alto; en el mismo se demuestra que autoproducir una vivienda tarda en promedio 15 años. Lo que desde nuestro punto de vista conlleva 15 años de renunciamientos y sacrificios, y postergación del desarrollo.

 

martes, abril 04, 2006

Bienvenidos

Este es el weblog del proyecto No. 12 " El acceso a la vivienda y el desarrollo en la ciudad de El Alto".
En este escribiremos noticias relacionadas con la problematica señalada, asi como documentos de investigacion.
Reciban un saludo desde El Alto, Bolivia, Sudamerica.
Karen Arias Diaz
Gustavo Rodriguez
Jaime Duran Chuquimia

miércoles, abril 25, 2001

Foto encabezado

miércoles, enero 24, 2001

Gustavo